Franco De Vita sorprende a la comunidad hispana de NY.

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¿Hace falta decirlo o el silencio es mejor? Franco de Vita lo hizo otra vez: “vini, vidi, venci”, afirmaría con propiedad si fuese arrogante.

Pero este hijo de La Candelaria es un ganador que sabe serlo: no todos los días un consagrado permite a otros colarse en su estela y aprovechar su audiencia, que el sábado plenó la sala de espectáculos más ansiadadel mundo.

O quizás fue que soñó tanto con cantar en el Radio City Music Hall –¿y quién no?– que esa noche la planeó muy bien y usó todos los átomos del cuerpo y el alma, “en cada nota tocada”, solo o junto a los tres colegas que había anunciado como invitados, y a los que añadió, como sorpresa mayor, a Linda Viera, “La India” de contundente voz que incomprensiblemente ha estado alejada de la escena los últimos años.

La española Natalia Jiménez abrió a las 8:30 pm, tuvo 45 minutos sólo para ella, cantó hasta rancheras y luego regresaría para acompañar a De Vita, quien rompió aguas a las 9:35 con ¿Dónde está el amor?, a ritmo de tambores.

Casi dos horas estaría el caraqueño en escena, cantando, Cuando pasaba por la acera del Radio City lo veía y decía: “algún día me va a tocar” “Hace tiempo te buscaba y ya te imaginaba así”, quizás resumiría lo que sentía por el Radio City.

Bailando, bromeando con el paso y el peso del tiempo en su espalda, ya son 28 años de carrera y 58 de edad- y tocando además la guitarra y el piano, como cuando Jiménez volvió para

Tan sólo tú. Por allí también se pasearon el mexicano Leonel García (Entra en mi vida y Si la ves) y la costarricense Debi Nova (Si quieres decir adiós), presencias que De Vita justificó como una oportunidad para que “los jóvenes” puedan mostrar sus talentos “en un momento tan difícil” como el que vive la industria musical, acosada por la piratería y la intrascendencia.

El anfitrión confesó haber preparado un repertorio “tratando de no defraudar a nadie”, y así hubiese sido de no haber incluido clásicos como Louis, Somos tres, No basta, No hay cielo y Un buen perdedor, que diluyó, pero especialmente concentró al final.

La última vez que el caraqueño ofreció un concierto en Nueva York fue hace exactamente tres años, en marzo de 2009, en el Nokia Theatre, una sala íntima que nada tiene que ver en tamaño ni leyenda con el Radio City.

En sus tantos viajes a Manhattan “cuando pasaba por la acera lo veía y decía: “algún día me va a tocar. Ustedes hacen posibles estos milagros”, declaró extasiado al público mayormente latino, pleno de venezolanos y variopinto en edad, desde niños hasta canosos.

Igualmente en la banda predominaban sus compatriotas. “Venezuela te quiere, Franco. ¡Viva Venezuela!”, gritó un fanático. Frase que La India repetiría más tarde, rezando todos para que no se acabara ese

momento, que no se perdieran el recuerdo, ay Dios. Y así fue que hasta la luna lo quiso acompañar. Después de todo, “tal vez sea el hombre más feliz de este planeta”.

De Vita había llegado a Nueva York el viernes para cantar el sábado, y ayer domingo ya tenía otro concierto en Boston. El martes vuelve a Manhattan para reunirse con la prensa, un día antes de cantar en Washington

DC (miércoles 28). A fines de abril le espera una doble tanda en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires y en mayo cantara en el gran Movistar Arena de Santiago de Chile y en el Teatro de Verano de Montevideo Uruguay. Claro que sabrá ganar, no será la primera vez.

VIA: eluniversal.com / Andres Correa

 

Escrito por: multimusica.